San Cayetano

Nació, según se cree, en el mes de octubre del año 1480, de la noble familia Thiene. Consiguió la licenciatura en ambos Derechos, en la ciudad de Padua y poco después recibía la tonsura y desempeñó el cargo de Protonotario Apostólico en la Curia Romana en tiempos del Papa Julio II. Asociado a la Compañía del Amor Divino, se consagró a la oración, a la lectura de la Sagrada Escritura y al servicio de los enfermos incurables. Proponiéndose reformar la disciplina del clero, intentó renovar, en su tiempo, la forma de vida de los apóstoles. Por lo que, emitida la profesión solemne, el 14 de septiembre de 1524, fundó la Orden de los Clérigos Regulares (vulgarmente llamados Teatinos), junto a Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti. Dotado de una gran amabilidad e inocencia de costumbres, promovió el esplendor del culto divino y la frecuencia de los sacramentos; celebró los piadosos misterios de la natividad y de la pasión de Cristo y profesó especial devoción a la Virgen María. Confiando sólo en la providencia de Dios empleó sus bienes y sus fuerzas en la ayuda a los pobres y miserables. Murió en Nápoles, el 7 de agosto de 1547. Precisamente el día de su muerte -7 de agosto-, para los cristianos el día de su nacimiento a la vida verdadera, se celebra su fiesta y sale en procesión por las calles que bordean El Rastro, acompañado en su procesionar por miles de devotos.

7 de agosto – Festividad de San Cayetano

Junto con San Lorenzo y la Paloma, la de San Cayetano es la primera de las partes del trío devocional que se festeja durante el caluroso mes de agosto madrileño en la zona más auténticamente madrileña, El Rastro, Cascorro y Embajadores. La verbena nace a finales del siglo XIX en torno a las celebraciones religiosas, y duraba en Madrid tres días, la víspera, el día del Santo y el día después. Llegando a celebrarse en alguna ocasión durante una semana. Esta situación hizo que la fiesta de San Cayetano se fundiera aparentemente con las celebraciones de San Lorenzo. En la actualidad la festividad de San Cayetano sigue gozando del favor de los madrileños, y al ser el santo de los desempleados y de los que buscan trabajo es normal que se busque su intercesión y su protección en estos momentos de crisis.